Su ecohotel, con su propia página de reservas.
No un perfil en una plataforma que cobra comisión por cada noche: una página suya, con su marca, sus fotos y sus precios, donde el huésped mira fechas y aparta su cabaña. Y un portal para operarla desde el celular — quién llega hoy, a qué hora mandar el bote, qué anticipos entraron.
Quiénes somos
BIM Adventure es una firma de ingeniería colombiana, con sede en Manzanares, Caldas. Levantamos con dron, medimos terrenos, hacemos estudios y construimos. Empezamos esta red por los ecohoteles del Río La Miel porque los conocemos —hemos volado sobre ellos—, pero no está atada a una región: si su lugar queda en la Sierra, en el Amazonas o en el Pacífico, la herramienta es la misma.
No somos una agencia de viajes ni vendemos publicidad. Hacemos herramientas, y esta es una de ellas.
Qué recibe
El trato, de frente
Sostener esto cuesta: servidor, mensajes de WhatsApp por cada reserva, créditos de inteligencia artificial y gente atendiendo. Preferimos cobrarlo de frente antes que prometerle que es gratis y que un día se apague.
Se cobra solo sobre las reservas que le traiga esta página y solo cuando quedan confirmadas. El huésped de siempre que lo llama por teléfono no cuenta: por esa no hicimos nada. Y baja con el volumen — 5 % las primeras 10, 4 % de la 11 a la 30, 3 % de la 31 en adelante de cada mes. Las OTA (Booking, Airbnb) cobran entre 15 % y 18 %.
Con tope y con piso, porque una reserva de $5.000.000 da el mismo trabajo que una de $500.000: ninguna paga más de $80.000. No hay cuota mensual: si un mes no entra ninguna reserva, no debe nada. Y el huésped le paga a usted, directamente, a su cuenta — nosotros no tocamos ese dinero ni le subimos el precio al que reserva.
Lo demás no cambia: los datos de sus huéspedes son suyos y no se ceden, y retirarse es libre avisando. Y no le prometemos reservas. Le entregamos la herramienta y el lugar en el mapa; llenar las cabañas sigue siendo trabajo suyo, como siempre lo ha sido.
Cómo se hace
- Su ecohotel Sube el RUT y el logo, marca en el mapa dónde queda y cuenta cómo se llega. Dos minutos, y ya existe su página en borrador.
- Sus cabañas Cuántas son, cómo se llaman y para cuánta gente. Con eso queda armada la agenda.
- Sus planes Qué cobra por persona al día y qué va incluido. Aquí se publica, y desde ese momento la página recibe reservas.
Se puede dejar a medias y volver después: cada tramo guarda por su cuenta.
Lo que siempre preguntan
¿Cuánto cuesta, en plata?
Con un ecohotel de ocho cabañas con veinticinco reservas al mes, a $480.000 cada reserva, vende $12.000.000 y paga alrededor de $528.000 — un 4,4 % efectivo. Por las mismas reservas, una OTA le habría cobrado $1.800.000. Y las primeras 20 reservas de su historia no pagan nada.
¿Y si este mes no entra ninguna reserva?
No debe nada. No hay cuota fija ni cobro por publicar: si la página no le trajo huéspedes, no le trajo cobro.
¿Y si ya tengo página o estoy en Booking?
No estorba. Esta es su página directa, para el huésped que le escribe por WhatsApp o lo encontró en Instagram. La diferencia no es que aquí no se cobre —se cobra 3–5 % de lo que la página le traiga— sino cuánto. Las OTA (Booking, Airbnb) cobran entre 15 % y 18 %. Muchos hoteles usan las dos cosas.
No manejo bien el computador.
El registro se llena desde el celular y son tres pantallas. Si prefiere, nos manda las fotos y los datos por WhatsApp y se lo dejamos montado; después usted lo edita.
¿Quién ve los datos de mis huéspedes?
Usted, en su portal. Nombre y teléfono, que es lo que se necesita para recibir a alguien. El documento y el correo quedan guardados pero no se muestran ahí, y no se ceden a terceros con fines comerciales. Está escrito en la política de tratamiento de datos.