Le proponemos pertenecer a la red donde trabajan conectados los ingenieros, arquitectos, constructores, especialistas y proveedores que levantan las obras de esta región — con su inventario y sus precios a la vista de cada proyecto que se calcule cerca de su negocio.
El sistema no adivina el precio: le pregunta a quien lo tiene.
BIM Adventure S.A.S. es una empresa de diseño y construcción con sede en Manzanares, Caldas, Colombia. Trabajamos de forma remota, así que operamos en todo el país y también fuera de él.
Acompañamos el proyecto entero: concepción, planificación, diseño, viabilidad financiera, administración y ejecución de obra. Haberlo hecho de punta a punta es lo que nos enseñó quiénes son los agentes que mueven una construcción — y por qué casi nunca están conectados entre sí.
No le proponemos publicar una lista de precios. Le proponemos conectar su ferretería a un sistema que ya está operando.
Cada proyecto que diseñamos no es un plano: es una base de datos. El modelo lleva encima la programación y el presupuesto, así que el sistema sabe qué material lleva la obra, en qué cantidad, en qué semana se necesita, cuánta mano de obra y qué equipos. Lo que faltaba conectar es quién lo tiene cerca. Ahí entra usted: cuando el sistema calcula un proyecto, mira dónde va a construirse y busca en la región quién puede surtirlo.
Lo que eso le pone en las manos:
Esto no es un directorio de negocios. Es el gremio que levanta las obras de esta región, trabajando conectado: ingenieros civiles y estructurales, arquitectos, calculistas, especialistas en guadua y en madera, constructores, maestros de obra, transportadores y proveedores. Su ferretería entra ahí, al mismo nivel.
Eso cambia dónde está parado su negocio. Deja de ser la tienda que queda de camino a la obra y pasa a ser un proveedor conocido por quien define las compras: el que hace el presupuesto, el que dirige la obra, el que firma el pedido. Y no se queda en el municipio — trabajamos en Caldas, en Bogotá, en Antioquia y donde haga falta, así que el constructor de afuera que venga a levantar un proyecto aquí lo encuentra a usted.
Cuando recomendamos una ferretería ponemos nuestro nombre de por medio. Por eso llevamos una hoja de vida de cada una: si el material llegó como se pidió, si llegó cuando dijo, si contestó cuando lo buscaron y si la cuenta fue clara. No es para castigar a nadie: es para que al que cumple se le note.
Una lista pegada en el mostrador solo la ve quien entra. La misma lista adentro del sistema alimenta el cálculo de las obras de su zona: mientras más al día la tenga, con más frecuencia queda su negocio dentro de la cuenta de un proyecto que todavía no ha arrancado.
Y funciona para los dos lados. Usted ve el movimiento: qué le pidieron, qué le buscaron y no tenía, y qué se está moviendo en la región. Eso no se lo dice el mostrador — y es lo que le permite saber qué vale la pena tener en bodega antes de que se lo pidan.
Le pedimos una sola cosa: que sus precios estén y estén al día. Los escribe una vez y los corrige cuando suban o bajen, desde el celular, en su página privada — la misma donde ve los pedidos. No es un formalismo: la lista vencida sale del cálculo, porque un presupuesto no se arma con un precio del año pasado. Mantenerla al día es lo único que le cobramos.
No cuesta dinero, no cobramos comisión y no es exclusivo. Usted sigue vendiendo por donde ya vende, a quien ya le vende. Esto se suma, no reemplaza nada, y se puede retirar cuando quiera sin penalidad.
Antes de publicar nada firma un acuerdo de una página, desde el celular. Ahí queda escrito qué podemos usar, para qué, y cómo se retira. Lo hacemos así porque vamos a manejar información de varios negocios y lo justo es que cada uno sepa qué se hace con la suya — es lo que exige la Ley 1581, y queda la constancia.
Con sus precios calculamos con lo que de verdad vale el material en su municipio, en vez de con un estimado. Un presupuesto que se cumple —y una compra que se puede ejecutar a ese precio— es lo que nos contrata el constructor. Eso vale mucho más de lo que podríamos cobrarle a usted por publicar un catálogo. Ese es todo el negocio.
Su lista no se la mostramos a nadie. Su página es pública porque es su tienda, igual que los precios del mostrador; pero su lista no la comparamos con la de otra ferretería ni se la enseñamos a nadie.
Y si alguna vez necesita lo que resolvemos por dentro —contratos y su seguimiento, nómina, plan del sistema de gestión— son servicios aparte, con su propio precio, y usted decide. Pertenecer a la red no depende de eso.
Para que sepa quién le está proponiendo esto.
En 2024 y 2025 estuvimos en la obra del set de Cien Años de Soledad, junto a Dynamo Producciones y Madeguadua Ramírez: un pueblo entero levantado en madera para poder grabar la serie. Es lo más grande que se ha construido en Colombia para cine, sobre la obra más importante que ha escrito este país. La segunda temporada ya está al aire.
También hemos trabajado de la mano de grandes profesionales: estructura con Caballero Ingeniería Estructural, guadua con Bahareque Constructores —donde este país tiene más para dar—, arquitectura con el arquitecto Mateo Luna, y obra pública en proyectos como Porce II.
De todo eso salimos con una idea fija: cuando hay buena planeación y buen material cerca, en Colombia se construye lo que sea. El problema nunca ha sido la capacidad. Ha sido la organización.
Tenga a mano el RUT en PDF y el logo del negocio.
Nada. Los pedidos llegan a su WhatsApp de siempre, ya escritos.
Su lista, no. Su página es pública porque es su tienda; su lista no la comparamos con la de nadie.
No. El acuerdo no es exclusivo ni lo obliga a comprarnos o vendernos nada.
La venta es suya, así que la garantía y el despacho también: nosotros operamos la plataforma, no vendemos ni despachamos. Pero no lo dejamos solo — el reporte del cliente entra a su hoja de vida, y eso funciona en las dos direcciones: lo que se resolvió bien también queda registrado.
Las ferreterías van primero porque el material es lo primero que toda obra necesita. Detrás entran los transportadores, los maestros y el alquiler de equipo, hasta que presupuestar una obra sea, de una vez, saber quién la va a surtir.
Su ferretería puede estar adentro desde ahora.
Sin costo. Se puede retirar cuando quiera.